Punto de Cruz es una novela escrita por Jazmina Barrera y publicada por Tránsito. La historia comienza con la inesperada muerte de la mejor amiga de la protagonista, lo que desencadena una serie de eventos que exploran la transición a la adultez de tres adolescentes.
La novela se centra en Mila, Dalia y Citlali, quienes se enfrentan al descubrimiento de un mundo atravesado por diferentes formas de violencia: machismo, clasismo, racismo y problemas medioambientales. Estas experiencias sorprenden y decepcionan a las protagonistas, quienes encuentran en la amistad su mayor herramienta de cuidado y resistencia.
Además de la amistad, el bordado también tiene un papel importante en la historia. A lo largo de diferentes épocas y culturas, esta actividad ha reflejado la represión y la libertad, la comunidad y el arte. El bordado se convierte en un símbolo de empoderamiento para las protagonistas, quienes lo utilizan como una forma de expresión y sanación.
La novela también relata un viaje de las protagonistas por Europa, lleno de descubrimientos lingüísticos y culturales. A medida que avanzan en su viaje, cada una de ellas comienza a definir su propio camino y a enfrentar sus propias heridas.
En cuanto a mi opinión crítica, «Punto de Cruz» es una novela que aborda temas relevantes y actuales, como la violencia de género, la desigualdad social y los problemas medioambientales. La forma en que la autora entrelaza diferentes tiempos, conversaciones y vivencias en la historia es interesante y enriquecedora. Además, el uso del bordado como símbolo y metáfora agrega capas de profundidad a la trama.
En general, considero que «Punto de Cruz» es una novela valiosa que invita a reflexionar sobre la importancia de la amistad, la resistencia y el poder sanador del arte. Recomiendo esta obra a aquellos lectores interesados en historias que abordan temas sociales y culturales de manera sensible y cautivadora.