El libro «Alaska» de Castillo Suarez es una novela en euskera que nos lleva a un tiempo pasado en el que Alaska era un restaurante en Altsasu, un lugar turístico y de paso, mencionado por Bernardo Atxaga en una de sus obras. La historia se sitúa en un territorio frío que comparte frontera con Siberia, donde el propietario de Alaska se las arregló para reunir suficiente dinero para montar el restaurante y luego, para construir un gran y elegante hotel en Etzegarate, hoy abandonado.
El tema recurrente en la obra es el desamor y el abandono, pero también la incapacidad de afrontar el dolor que nos liga a ciertos lugares, sobre todo cuando esos lugares están ligados a recuerdos que preferiríamos olvidar. La narrativa explora la idea de que todos llevamos un trozo de Alaska dentro de nosotros, un lugar que recordamos completo o a medias. Alguien a quien amamos pero no sabemos dónde está ahora. Dejamos que nuestra vida, nuestras heridas, se queden sin ver de nuevo a las personas que ya no somos, en los lugares donde ya no estaremos.
La obra explora la idea de que vivir es perder a los que amamos y buscarlos de nuevo. Porque cuando amamos, nos sentimos más fuertes, más fuertes de lo que somos. Pero la lluvia llega de repente, como personajes interesantes en la vida, y no se puede hacer nada para evitarla. Al mismo tiempo, no se puede hacer nada para evitar el abandono que hemos decidido que nos abandone.