«Eros y civilización» se basa en la tesis de Freud, especialmente en «El malestar en la cultura», que sostiene que la civilización requiere una estricta restricción del «principio del placer». Sin embargo, Marcuse argumenta que la existencia de la civilización depende de la abolición gradual de las restricciones a las tendencias instintivas del hombre, fortaleciendo los instintos rivales y liberando el poder constructivo de Eros. Marcuse cree que las culturas occidentales han sentado las bases para una civilización no represiva y señala las tendencias que apuntan en esa dirección.
Idea principal: Marcuse plantea la posibilidad de una civilización no represiva, donde la sexualidad se transforma en un Eros creador, desafiando las concepciones tradicionales de Freud y criticando a las escuelas neofreudianas.
Idea secundaria: A pesar de ser consideradas utópicas, Marcuse sugiere que es difícil imaginar un mundo sin la posibilidad de esta utopía, cuestionando la necesidad de explorar nuevas formas de organización social y psicológica.