Idea principal: Selbie argumenta de manera convincente que es posible establecer una «física de Dios» a partir del testimonio de místicos como Santa Teresa o Rumi, así como de científicos y pensadores como Albert Einstein, Bohm, Erwin Laszlo o Jung. Se apoya en descubrimientos como la teoría de cuerdas y principios de la física cuántica, la biología y la neurociencia para demostrar esta posibilidad.
Idea secundaria: El autor sostiene que la ciencia y la religión no son incompatibles, sino que son mutua y profundamente coherentes, desafiando la visión materialista que algunos científicos tienen del ser humano.
Opinión crítica: «La Física de Dios» es una obra que invita a reflexionar sobre la intersección entre la ciencia y la espiritualidad, presentando argumentos sólidos y ejemplos que respaldan la idea de una conexión entre ambos ámbitos. Selbie logra crear un puente entre conceptos aparentemente opuestos, enriqueciendo la comprensión del lector y promoviendo una visión más amplia y profunda del mundo que habitamos.