En «Las Brujas ¡Vaya Timo!», Manuel Bear aborda el tema de la caza de brujas en Europa durante más de 300 años, desmitificando la existencia real de las brujas y cuestionando las pruebas presentadas en los procesos de brujería. El autor sostiene que las confesiones de las acusadas fueron obtenidas bajo tortura o amenaza de tortura, lo que invalida cualquier validez de las acusaciones.
Las actas de los procesos de brujería son analizadas por Bear, quien destaca la falta de pruebas concretas que respalden la existencia de brujas, y cómo acusaciones simples podían llevar a la condena y ejecución de personas inocentes. El autor señala que las confesiones eran forzadas y que las acusadas no tenían oportunidad de defenderse adecuadamente.